Roberto Martín Pérez: hombre y amigo
Rafael Cerrato es escritor de ensayos y narrativa. Nació en Córdoba, España, y cursó estudios de Economía. Entre sus escritos destacan los libros Carta a Fernando Sánchez Dragó, que fue presentado por éste y que alcanzó dos ediciones; Lepanto: la batalla inacabada, que ha sido elogiado por Pérez-Reverte y por Rui Doménech (catedrático de Historia en la Universidad de Jacksonville); El imperio perdido de los Jázaros y Desde el corazón de Irán, su última obra publicada, que marca un antes y un después en su carrera literaria.
Cerrato es un investigador interesado en poner al descubierto, para el gran público, grandes verdades históricas que han sido veladas por las historiografías al uso pero que constituyen acontecimientos clave para entender nuestro presente.
Con motivo de la publicación de su libro "¡25448, NO! Roberto Martín Pérez, Sí", la biografía y memorias del combatiente anticastrista y ex preso político cubano del mismo nombre, Armando de Armas entrevistó, para MartíNoticias, a Rafael Cerrato.
El libro sobre la vida de Martín Pérez, enfrentado a la prisión y a la muerte durante 28 años (prisión y muerte: una y la misma cosa cuando se trata de la prisión castrista), se lee, al mismo tiempo, como un testimonio desgarrador y como una novela de la acción y la reflexión del hombre ante situaciones límite... Un hombre que se niega ferozmente a la masificación, cosificación que pretende imponer todo régimen comunista en la psiquis del individuo.
MN. ¿Cómo entró en contacto con Roberto Martín Pérez?
RC. Todo comenzó en Miami con la presentación, en Books and Books, de mi libro "El imperio perdido de los Jázaros". Un amigo me insistió en que escribiera algo sobre el tema cubano, en aquellos momentos, bastante desconocido para mí. Adquirí varios libros, la mayor parte de ellos no publicados en España. A mi regreso me puse a leerlos y fue en ellos donde descubrí fragmentos de su vida. A través de un amigo conseguí su teléfono. Lo llamé y, sin más, me fui para Miami. Nada más llegar, bajé del avión, hablamos y nos entendimos desde el primer momento. Al día siguiente, ya estaba grabando. Así, entre idas y venidas, transcurrieron dos años en que este contacto ha creado tal nexo entre nosotros que nadie podrá romper jamás.
MN. ¿Qué se siente, qué siente un europeo, como usted, al saber que un hombre, en una isla desovada por Europa, por España específicamente, puede permanecer 28 años tras las rejas por enfrentar una dictadura?
RC. Son numerosos los sentimientos: perplejidad, al saber que en Europa estos hechos se conocían y pocas manos se movieron; indignación, al ver que ciertas multinacionales se aprovechan de esta situación para fines especulativos, sin importarles el daño que hacen al pueblo cubano; desdén hacia una clase política que se dice a sí misma defensora de los derechos humanos y la democracia y ha sido (sigue siéndolo al día de hoy) cómplice de una de las más tenebrosas dictaduras de nuestros tiempos; menosprecio, hacia unos seudo intelectuales que se dicen a sí mismos progresistas y con cuyas teorías han hecho todo lo contrario, retroceder las sociedades donde estas han sido implantadas, hasta niveles de terror y casi cavernarios; temor, ante el futuro que se nos avecina, si no surge una nueva clase política.
Estos sentimientos, y otros parecidos, son los que he descubierto en estos dos años.
MN. ¿Por qué cree que, con razón en este caso, la intelectualidad y los hacedores de opinión han denunciado conmovidos los 27 años de cárcel de Nelson Mandela y hecho oídos sordos, en su inmensa mayoría, ante los 28 años de Roberto Martín Pérez?
RC. Está bien claro que con su política hacia Sudáfrica, consiguieron que aquel régimen cayera. Pero, claro, Sudáfrica no estaba dominada por el comunismo. De haberlo estado, probablemente la cosa hubiera sido distinta. Por desgracia, existe gran complicidad con ciertos regímenes, casi todos de tendencia comunista. Las causas pueden ser muchas; imagino algunas, pero otras las desconozco. En cuanto escarbo un poco e investigo algo, me encuentro con casos de corrupción de todo tipo, desde tráfico de drogas, implicaciones sexuales, corrupción económica y otras actividades delictivas, que me plantean numerosas dudas, sobre el futuro de nuestra sociedad. Difícil contestar en un cuestionario reducido, a esta pregunta, más propia de un gran debate.
MN. ¿Qué es lo que más le impactó de la personalidad de su biografiado?
RC. De por sí, sus veintiocho años de presidio lo avalan para tener todo el respeto. Pero, tras dos años, son muchas otras más las cualidades que he visto en Roberto:
El gran amor por la patria, concepto casi olvidado y perdido en el mundo actual.
La firmeza y constancia en la defensa de sus ideas.
Su gran humanidad. Como anécdota debo decir que he perdido (mejor diría, ganado) días enteros de trabajo porque uno de sus numerosos amigos tenía algún tipo de problema y, rápidamente, lo dejaba todo por tratar de resolverlo. Para él, lo he podido comprobar, siempre lo primero es ayudar a los demás.
La sencillez. Podrían habérsele subido a la cabeza las muchas muestras y agasajos que ha recibido, pero nada de ello. Siempre está dispuesto a dialogar con un vagabundo o con un presidente.
La humildad. En nuestras numerosas discusiones, siempre ha sabido, cuando las haya habido, reconocer sus errores, con toda naturalidad.
Su sensibilidad. Roberto parece que se vaya a comer el mundo, pero es uno de los hombres que más veces he visto llorar en mi vida. Cosa que, para mí, lo engrandece hasta límites gigantescos.
Diría que estas son en general sus grandes cualidades y es por ello por lo que, estos dos años a su lado, han sido todo un aprendizaje.
MN. ¿Alguna anécdota de lo vivido, sufrido, por Martín Pérez en el presidio político que le haya marcado especialmente?
RC. Numerosas anécdotas, las graciosas como la de las avispas que anidaron en su celda y que te demuestran como un ser humano, encerrado en las peores condiciones, comprende la importancia de convivir aunque sea con pequeños animales.
Pero las trágicas son muy superiores a estas: el frío asesinato del Hermano de la Fe, el terror del Plan Camilo Cienfuegos, el vivir sobre un polvorín, la macabra noche de la llegada de niños a Guanajay…
Tantas y tantas que la humanidad debe conocer, para no dejarse seducir y engañar más por dictadores de la calaña de los hermanos Castro. Aunque, por desgracia, veo que hay países donde, o no conocen lo que sucede en Cuba, ya que esto sigue sucediendo al día de hoy; o no quieren enterarse, si es que lo conocen, y piensan que a ellos no les va a pasar.
Por todo ello, pienso que se le debe dar difusión a este libro y a todos aquellos que reflejen la verdadera naturaleza de estos regímenes. Que se informe y, si sucede en sus países, nadie diga que no se les había avisado.
MN. ¡25448, NO! Roberto Martín Pérez, Sí. ¿Es este libro, ya desde su título, la historia de un individuo que se niega ferozmente a la cosificación, masificación impuesta por el colectivismo comunista?
RC. Evidentemente. Quien conozca bien las teorías comunistas y más concretamente la deriva estalinista, sabe que lo primero de todo es desnaturalizar al individuo, suprimir su personalidad y convertirlo en un número de una larga cadena. Un número al que, para suprimir, sólo se necesita una goma de borrar.
MN. ¿Cómo fluyó la relación de trabajo con su biografiado?
RC. Creo que en las anteriores ya he contestado a esta pregunta. No obstante quiero matizar que ha sido hasta ahora, de los seis libros que llevo publicados, el más complejo y difícil para mi. Ha sido una experiencia única, ya que a la complejidad de los datos hay que unir el sentimiento con que me fueron descritos. A veces, según el estado de ánimo, un mismo relato variaba de día a día. Además, la selección final fue de lo más doloroso y difícil. Si hubiera incluido todo, el libro pasaría de largo las mil páginas.
Pero lo más importante para mí, sin duda alguna, han sido los vínculos establecidos entre Roberto, Cuba, Miami y yo.
MN. Hablando de la vida de un hombre como Roberto...¿Estima usted que la modernidad debería de volver sobre los conceptos del honor y los principios, sobre todo ante los retos del islamismo militante que enfrenta hoy Occidente?
RC. Está bien claro que los valores que forjaron la cultura occidental se están perdiendo. El islamismo se aparta de estos valores, los que tiene no son válidos en nuestro contexto, Ya escribí sobre esta misma situación que se dio en el siglo XVI, un libro que ahora se está retomando en numerosas cátedras de historia.
Además, esta situación de asalto a Occidente no es nueva. Esta es el tercer intento. Iniciado a mediados de los años setenta, es el mejor organizado y planificado.
Por no ir demasiado lejos, el sábado 4 de octubre, pude presenciar en directo, en la Universidad de la Florida, un caso bien claro de amenazas y radicalismo islámico. Caso que denuncié en Radio Mambí, el martes siguiente. He escrito y seguiré haciéndolo sobre esto.
MN. ¿Cuál es su próximo proyecto literario?
RC. Aparte de publicar en Hispanoamérica, un libro ya escrito y titulado "El sabio de Cádiz"... Un nuevo libro, aunque de matices muy distintos, sobre el presidio cubano, es mi proyecto más inmediato. Pero tengo en cartera uno más relativo al tema cubano, y otro sobre el Líbano.